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Las Zonas Erógenas

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Las zonas erógenas son puntos calientes en nuestros cuerpos a la espera de ser estimulados. Partes sensibles, puntos débiles, botones que podemos presionar a placer para hacernos vibrar.
En un principio pensaba dividir este tema en dos partes: una para el cuerpo masculino, otra para el femenino. Pero teniendo en cuenta que ambos cuerpos tienen muchas zonas en común me he decantado por ponerlo todo junto y separado en partes.

ZONAS MASCULINAS :De mayor a menor placer:

Pene: Llamado también de muchas otras formas. Desde el glande a la base del mismo.
Labios: Suaves, carnosos… Disfrútalos.
Escroto: También llamado la bolsa de los testículos, que de por sí son muy sensibles.
Interior de los muslos: Por la cercanía al pene y por la sensibilidad de la piel.
Nuca: Entre los hombros y el final del pelo.
Orejas: Todas enteras. Cuidado con la saliva y el orificio.
Pezones (tetillas): Son vestigios, huérfanos de pecho. Mímalos.
Perineo: Entre el escroto y el ano, donde debería estar la vagina.
Nalgas: Un cachete en el culo nunca está de más.

ZONAS FEMENINAS: De mayor a menor placer:

Clítoris: Primo hermano del pene.
Vulva: Los genitales femeninos propiamente dichos.
Labios: Los de la boca.
Cuello y nuca: Desde las clavículas a la barbilla. Por delante y por detrás.
Pezones: Sensibles hasta con el más mínimo aliento.
Pechos: Toda la carne alrededor del pezón. Desde las clavículas hasta el final de las costillas.
Interior de los muslos: La piel de esta zona es muy sensible.
Orejas: Todas enteras. Cuidado con la saliva y el orificio.
Nalgas: Un cachete en el culo nunca está de más.

ZONAS COMUNES : Esto ya es algo más personal a raíz de lo que he observado.

Lengua: Nuestro órgano del gusto. Una forma diferente de sentir el tacto y a la vez un cúmulo de sensaciones. Juega con ella.
Costillas y estómago: Al estar entre dos zonas erógenas importantes (además de ser susceptibles a cosquillas), las costillas y el estómago son un buen sitio donde entretenerse.
Axilas: Una zona erógena muy difundida en la cultura japonesa. Por supuesto, es mejor tratarlas después de ser lavadas; a nadie le gusta el sabor del desodorante.
Dedos, manos y pies: Nuestro tacto en su mayor intensidad. La sensibilidad de los dedos está probada; y las manos y los pies se derriten al recibir buenos masajes.

TRATAMIENTO DE LAS ZONAS ERÓGENAS: Por último, me gustaría hacer un repaso a qué les podemos hacer a estas zonas y lo voy a dividir de menos a mayor intensidad:

Aliento: Soplar puede ser la clave en muchas ocasiones; pero a veces con notar el aliento de otra persona en esa parte puede hacerte ver las estrellas.
Olisquear: Sea por la vergüenza o el morbo, que te huelan, poco o mucho, puede gustar (depende de la persona).
Besar: Los labios son muy suaves y calientes. Y los besos son un síntoma de aprecio que tu cuerpo agradece.
Acariciar: Con las manos, la nariz, la cara, con tu cuerpo… Hay muchas posibilidades.
Lamer: ¿Te acuerdas de que la lengua es sensible? Pues el cuerpo también es sensible cuando una lengua lo recorre.
Masajear: Algo más intenso que acariciar. Con un poco de presión, amasando la carne.
Chupar: Más intenso que lamer. Succionando, agarrando carne con tu boca.
Masturbar: Aún más intenso, aunque más especializado. Con la intención de hacer llegar al orgasmo en vez de calentar.
Además, también puedes pellizcar, tirar, golpear (índice + pulgar), abofetear (suavemente o con más fuerza)… Todo depende de tu imaginación.

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